Tanto el titular de la Unión Ferroviaria (UF) José Pedraza, como el ex juez federal Octavio Aráoz de Lamadrid, el ex agente de inteligencia Juan José Riquelme, y otros dos imputados en el juicio que investiga el asesinato del militante Mariano Ferreyra, fueron procesados este lunes acusados de tráfico de influencias y pago de coimas a jueces de la Cámara Federal de Casación Penal.

Así lo dispuso el juez de instrucción Luis Rodríguez, que también procesó a Luis Ameghino Escobar, ex empleado de Casación, y al contador y vicepresidente de ¨Belgrano Cargas S.A.¨ Angel Stafforini, involucrados en la presunta maniobra. El magistrado tomó la decisión al entender que todos se encuentran involucrados en el pago de sobornos para liberar a ferroviarios presos por el crimen del joven militante. Para el juez, el plan consistió en sobornar a Escobar para direccionar el sorteo y que la causa recayera en la sala de Casación, integrada por Eduardo Riggi -aún en su cargo-, el jubilado Gustavo Mitchell y Mariano González Palazzo, que volvió a su cargo en otro tribunal.

Según Rodríguez, la estrategia se gestó y se puso en marcha a espaldas de los tres jueces de la Cámara de Casación que debían decidir sobre los presos, y a quienes el fiscal del caso, Sandro Abraldes, investigaba. Para el magistrado, Stafforini y Pedraza pusieron la plata (50.000 dólares, que se iban a completar con 25.000 más); Aráoz de Lamadrid aportó su influencia sobre Escobar, ya que trabajaron 13 años juntos, y junto al ex agente Riquelme intentó convencer a los jueces de Casación. Toda la investigación se hizo en base a una serie de escuchas telefónicas en las que supuestamente se detectó en enero del año pasado la existencia de una maniobra para sobornar a los jueces de Casación para obtener la libertad de los primeros ocho detenidos de la UF, y evitar el arresto de Pedraza.

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