El Gobierno nacional podría presentar en las próximas horas un proyecto para la creación de un sistema mixto que regule el comercio de cereales y oleaginosas: trigo, maíz, girasol y soja. Su función sería la de regular el comercio de granos, fijar precios y sostener la producción agropecuaria.

El modelo intenta seguir el ejemplo de otros países como Australia y Canadá. No será monopólico porque sumaría a las grandes multinacionales, a las empresas privadas más chicas y a las cooperativas que operan en el comercio de granos.

El sistema supone que el Estado pase a convertirse en uno de los principales compradores de la producción agropecuaria nacional, con el fin de «estabilizar precios, redistribuir renta y garantizar la seguridad alimentaria a la población», según indicaron fuentes oficiales.

Otro objetivo es promover la industrialización de la materia prima, vender la mayor porción posible de la producción a empresas aceiteras y molineras, y aumentar el valor agregado a las exportaciones argentinas. Además, al fijar un precio sostén de la producción, buscaría establecer «precios testigos» para algunos productos.

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