Si se cumple esto, cerca de 200 millones de trabajadores podrían pasar a formar parte de la población de pobreza extrema.
Según declaró Juan Somavía, director general de la Organización Internacional del Trabajo, ayer desde Ginebra, cuando dio a conocer las cifras que muestran el panorama mundial del mercado laboral “el mensaje de la OIT es realista, no alarmista”.
Con la pérdida de 30 millones de empleos entre 2007 y 2009, los desocupados llegarían a 210 millones. En el peor escenario previsto por la OIT, el desempleo se situaría en 7,1%, hasta 230 millones de personas. En este último caso, el número de trabajadores pobres (que no ganan lo suficiente para mantenerse a sí mismos y a sus familias por encima del umbral de la pobreza de 2 dólares al día) podría alcanzar 1.400 millones, “casi el 45% de la población activa mundial con empleo”, según la OIT.
Proyecciones del Fondo Monetario Internacional (FMI), la economía tendrá un crecimiento global de apenas el 0,5%. Sostienen que este será el peor año desde la Segunda Guerra Mundial.