Dirigentes sindicales y partidos políticos reclamaron una asignación universal por hijos menores y un aumento para jubilados y pensionados. La marcha cortó tres avenidas céntricas y el caos vehicular se sumó al paro en los subtes.

El Movimiento Nacional Chicos del Pueblo, la Central de Trabajadores Argentinos (CTA) y varias agrupaciones políticas marcharon ayer por el centro de Buenos Aires bajo el lema «El hambre es un crimen, ni un pibe menos». Encabezada por dirigentes sindicales y sociales, la movilización pidió frente a la Casa Rosada la implementación de una asignación universal por hijos menores de 18 años, un aumento de emergencia para jubilados y pensionados y frenar por 180 días los despidos de trabajadores.

Tal vez la cantidad de gente congregada en Plaza de Mayo no haya llegado a los 50 mil que anunciaron los organizadores, pero la masividad de la movilización fue significativa: en determinado momento de la movilización se contaban casi 20 cuadras de militantes.

La vuelta a casa del viernes fue caótica en Capital Federal: la marcha, que interrumpió en hora pico Avenida de Mayo y las avenidas 9 de Julio e Independencia, se sumó a las espaciadas frecuencias del subte. Pero para el final de la tarde, la exigencia de terminar con el hambre en la Argentina estaba ya planteada.

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