Las autoridades migratorias estadounidenses planean comenzar a tomar las diez huellas digitales de quienes entren a su país. La iniciativa se llevará adelante con la finalidad de que la información obtenida sea incorporada a un banco de datos compartido con el FBI.

La difusión de esta noticia, que ya ha generado fuertes críticas por parte de grupos de defensa de los derechos civiles, fue llevada a cabo por el diario británico «The Observer», donde se menciona que la nueva iniciativa se enmarca dentro de la llamada “lucha contra el terrorismo”.

«Vamos a empezar las pruebas en varios aeropuertos este verano», confirmó una portavoz del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos.

«Esa propuesta realmente maníaca convierte a miles de viajeros respetuosos con la ley en sospechosos de terrorismo», denunció a ante el diario británico Simon Davies, director de Privacy International, grupo que hace campaña a favor de la protección de la intimidad.

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