Tras el ataque del templo chií de Samarra fueron quemadas cinco mezquitas suníes al sur de Bagdad, según informaron fuentes policiales. En tanto, el Pentágono reconoció que pese a la presencia de tropas, la violencia en la región aumentó.
El Gobierno decretó el toque de queda para evitar que se repitan los actos de venganza en los que se incendiaron y atacaron las mezquitas suníes.
Las comunidades chií y suní, que vivieron en paz durante 1.400 años, hace casi un año y medio que se encuentran inmersas en lo que muchos califican de «guerra civil».
Por otra parte, de acuerdo a un informe presentado ayer por el Departamento de Defensa en el Congreso de EEUU, a pesar del aumento de tropas, la violencia sigue creciendo en Irak.