La casa de uno de los jefes de la barra brava de River -Adrián Rousseau- fue baleada en la madrugada de ayer, en el marco de una profunda crisis. El presidente del club, José María Aguilar, aseguró que no va a renunciar.

El ataque a la casa de Rosseau fue interpretado como la continuidad de los violentos enfrentamientos desatados el domingo cerca del Monumental, episodio a partir del que dos personas resultaron heridas de arma blanca.

Los enfrentamientos de poder entre el sector de la barrabrava que dirige Rousseau y el comandado por los hermanos Schlenker se remontan a unos cuantos meses.

El presidente del club, José María Aguilar, se mostró preocupado por los hechos pero insistió en que “dar un paso al costado no sería una decisión feliz” y ratificó el respaldo a Passarella, duramente cuestionado por los hinchas a causa de la floja campaña del equipo.

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