El rompehielos Almirante Irízar, uno de los barcos más emblemáticos de la Armada argentina, ayer se incendió y sus 238 tripulantes tuvieron que abandonar el barco y luego fueron rescatados. El capitán, decidió quedarse a bordo para tratar de salvar la embarcación.

El fuego se inició cerca de las 22 horas del martes, en el sector de popa donde están las grúas y otras máquinas.

Una hora y media después, el comandante del barco, capitán de fragata Guillermo Tarapow, ordenó la evacuación ante el avance de las llamas, favorecidas por la enorme cantidad de combustible almacenado a bordo.

El Irízar quedó fondeado en altamar, a 140 millas náuticas de Puerto Madryn (unos 240 kilómetros). El futuro del barco resulta incierto, ya que no se descarta un eventual hundimiento.

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