Con un acatamiento masivo en las escuelas de todo el país ayer se realizó el paro de 24 horas en repudio del asesinato del docente neuquino Carlos Fuentealba. Hubo actos y manifestaciones en varias ciudades, con importante convocatoria en Neuquén y Buenos Aires.

Bajo los lemas “Hoy somos todos Carlos” o “Las tizas no se manchan de sangre”, miles de docentes adhirieron a la medida de fuerza convocada por la Ctera (Confederación de Trabajadores de la Educación) y por la CTA (Central de Trabajadores Argentinos).

En la mayor parte de las ciudades las manifestaciones transcurrieron en calma, salvo en Salta, donde la policía dispersó a los docentes tirando gases lacrimógenos.

La marcha de Neuquén fue especialmente masiva -se calculan 30 mil participantes- y fue una de las más grandes de los últimos tiempos, con adhesión tanto de docentes y trabajadores, como de padres, alumnos y ciudadanos independientes. Además de pedir justicia, se exigió la renuncia de Sobisch y de los principales funcionarios de seguridad.

En Buenos Aires, la convocatoria comenzó a las 11, y se marchó desde el Obelisco por Diagonal Norte, hacia la Casa de Neuquén, al 600 de Perón.

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