Un grupo de 22 cadetes de la Policía Federal tuvieron que ser internados luego de que sus instructores los sometieron el viernes pasado, con 36 grados de calor, a realizar actividad física sin interrupción y sin ingesta de líquido.

El caso derivó en el pase a disponibilidad preventiva de los dos oficiales instructores que estuvieron a cargo del entrenamiento abusivo, a los que el ministro del Interior, Aníbal Fernández, calificó de “idiotas”.

Voceros oficiales dijeron que los médicos del Hospital Churruca, donde fueron derivados los cadetes, diagnosticaron «deshidratación y lesiones musculares temporales».

Los jóvenes internados tienen entre 19 y 22 años y cursan el segundo año en la Escuela de Cadetes de la Policía Federal (ex Ramón Falcon), que está en Villa Lugano.

Este episodio ocurre a trece años del caso del soldado Omar Carrasco, asesinado en un cuartel del Sur del país, luego de un “baile”, el castigo físico que se propinaba a los conscriptos durante la etapa de instrucción, y que luego fue socialmente condenado.

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