Sucedió en diciembre del año pasado pero las investigaciones recién se dieron a conocer ahora. Fuerzas de la ONU, presentes en el país, no pudieron evitar la masacre.

Todo apunta a los rebeldes del Ejército de Resistencia del Señor (LRA), grupo originario de Uganda pero que una vez expulsados de ese país, pasaron a asolar villas y caseríos de Sudán, la República Centroafricana y la República Democrática del Congo.

Según denunció Human Rights Watch – y recientemente las Naciones Unidas – más de 320 personas fueron masacradas en los últimos días del año pasado, entre ellos decenas de niños y mujeres. A algunos los esclavizaron primero – obligándolos a cargar los elementos que LRA iba saqueando en las villas por las que pasaba – y a otros los asesinaron directamente. En su gran mayoría murieron a machetazos.

La matanza sucedió en el distrito Haut-Uele. Naciones Unidas tiene en la zona un destacamento muy reducido, con un presupuesto magro, menos de 100 efectivos, y sin capacidad operativa como para desplegarse en el terreno. Por eso, si bien habían corrido rumores de un ataque a concretarse en la época de Navidad, NU no pudo evitar la masacre (el grueso de sus efectivos se encuentra desplegado en el este del país, donde intentan expulsar a rebeldes ruandeses Hutu).

Las investigaciones sobre la matanza recién se dan a conocer ahora porque el área en que se produjo es un lugar de difícil acceso. También hubo grandes dificultades para obtener testimonios de parte de los aterrorizados testigos.

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