Los militares que realizaron un golpe de Estado en Tailandia prohibieron la actividad política y hasta las reuniones de los partidos legalmente constituidos.

El Consejo de Gobierno afirmó que «los partidos políticos actuales no serán disueltos, pero no pueden llevar a cabo actividad alguna hasta nuevas instrucciones».

El depuesto primer ministro, Thaksin Shinawatra, pidió desde Londres que el nuevo Gobierno «convoque rápidamente unas elecciones legislativas y que mantenga los principios de la democracia por el bien de todos los tailandeses».

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