La justicia electoral de Brasil emplazó al presidente Luiz Inacio Lula da Silva a explicar cuánta información tenía sobre el escándalo de corrupción que alcanza a varios de sus colaboradores. El mandatario ganaría las elecciones en primera vuelta.

El Tribunal Superior Electoral (TSE) le dio a Lula un plazo de diez días para presentar su defensa. Los casos de corrupción provocaron la renuncia de seis funcionarios, incluido el jefe de campaña de Lula, Ricardo Berzoini.

A pesar de las denuncias por corrupción, el actual mandatario conseguiría el 51,1% de los votos, frente al 27,5 por ciento de su principal rival, Geraldo Alckmin, del Partido de la Social Democrática Brasileña (PSDB).

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